
Aceptar al otro es tenerle fe. Respetar sus tiempos, sus espacios, entender sus silencios y esperar sus señales. Para aceptar, primero hay que conocer lo que se ve del otro y lo que no se ve. Y así, puedo decir te conozco y porque te conozco te elijo. Y porque te elijo, te acepto.



No hay comentarios:
Publicar un comentario